El Mekong y Borges

Dos días navegando por el Mekong dan para mucho y para nada. Como en un relato de Borges te encuentras atrapado en una espiral de aguas marrones que te conduce hacia un infinito de cimas verdes y profundos paisajes que esconden selva, animales y un país con un nombre tan misterioso como Laos. Las cuatro lineas de la guia de viajes no te sirven para saber lo que te depara este lugar, considerado uno de los paises más pobres de la tierra. A tu alrededor, la embarcación llena de turistas de medio mundo terminando las provisiones de cerveza nacional te hacen sentir como un pequeño esclavo atrapado dentro la Torre de Babel, mientras por las ventanas observas una canviante y rocosa extensión de agua que podría conducirte tanto al mar como al infinito.

En el horizonte del primer día el cielo nos regala fotografías y un arco iris, y a los margenes del rio, perdidos en la inmensidad de la selva, surgen pueblos con niños y pescadores haciendo vida y viviendo de un rio que a meandros parece mágico y otras veces sencillamente putrefacto.

Llegado a la preciosa localidad laosiana de Luamprabang, paso por una librería y me prometo comprar el primer libro que encuentre en castellano. Y encuentro a Borges, Historia Universal de la Infamia. Y lo utilizo. Utilizo a un escritor dado a los mitos y los textos barrocos para intentar descrivir un rio que impresiona, que incluso navegandolo, no consigue dejar de ser un mito.

You can leave a response, or trackback from your own site.

One Response to “El Mekong y Borges”

  1. marina dice:

    Borges és un escriptor imprescindible i sembla que el teu viatge també ho era! Et segueixo riu avall cap a Laos!
    T’estimem!

Leave a Reply