Que me perdonen los amigos de Mallorca si les tomo prestada la designación turística pero… A ver, tiene narices que se hayar apropiado de esta teniendo en cuenta donde estoy ahora mismo. Perdido en medio de las 4000 islas, el último meandro gigante del Mekong antes de precipitarse hacia tierras camboianas, puedo decir que he encontrado uno de esos pequeños lugares maravillosos donde perderse en esta vida.
Por primera vez en el viaje he descubierto lo que supone sentirse ciudadano del mundo, sentado en una mesa con sudafricanos, suízos, suecos, alemanes, ingleses, franceses, australianos… Viendo la proximidad de historias, la fascinante vida que esconde cada viajero y, al mismo tiempo, la modestia con que la gente coge la mochila. El mundo, esta cosa que hay ahí fuera y que algunos se atreven a descubrir…
Un lugar, las 4000 islas, donde el Mekong se hace añicos y se divide en mil brazos que luchan para volver a unificarse, explotando y dibujando rapidos y cascadas imposibles entre las islas. En tierra, los campos de arroz conquistan el centro de las llanuras isleñas y los habitantes del lugar conviven con los turistas con una esperanza futura mientras continuan haciendo sus propias vidas. Ver una serpiente cazando una rana, niños persiguiendose y jugando a canicas en la calle o acompañar a un chico de 15 años a pescar cerca del rio… La vida, la tradición, la tranquilidad y la nada…
Todos los caminos se encuentran en uno de los cruces del mundo para volverse a separar, para hacer como el Mekong, explotar y unificarse hasta el fin, sin ninguna intención de llegar algún día al lejano mar.




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I jo mentrestant fent panellets, pintant fulles i cantant cançonetes populars a classe!! Joper, m’agradaria poder compartir alguns moments… quina envejeta!!!
Petonets i cuida’t MOLT!!