Un trekking de tres días puede dar mucho de si, aunque al comienzo uno pueda sentirse ligeramente estafado. Y es que aunque te enseñen a utilizar todos los productos que te ofrece la selva para cocinar con palos de bamnbú, acabas mirandote a tu guia, en este caso a Ame, con cara de suspicacia y con ganas de decirle: ¿Tito! ¿Dónde se han escondido los tigres, los monos y las cobras venenosas?
Claro que el trekking que hacemos no va de eso. Y el primer día al llegar al primer poblado Lahu, podemos ver como la niña de la casa dónde nos hospedamos es sanada por el mago del lugar a toque de pregaria cantada y cocinamos la cena matando una gallina (raquítica por cierto), que Javi se niega a comer después de presenciar el ritual de magia negra.
El segundo día penetramos en la selva y, ahora si, descubrimos que este bosque profundo, humedo y a veces opresivo, no se distingue por sus grandes bestias salvajes sinó por una vida minúscula que te puede acabar devorando. Ame me señala un pequueño gusano y me dice que es mejor que me ponga los pantalones por dentro de los calcetines. Miro el simpático gusanillo, me lo miro a él i pregunto si es peligroso.
-No, tranquilo, solo bebe sangre…
!SANGUIJUELAS! Puedo decir que a partir de ese momento y por más de dos horas de viaje hasta el siguiente poblado no dejamos de quitarnos sanguijuelas de dentro y fuera de los zapatos. Tanto a Javi como a mi nos pican y Ame, mientras tanto, con una sanguijuela pegada a una herida del dedo meñique porque, dice, cura! El tio…
Los poblados que visitamos el segundo día, también de la etnia Lahu, nos regalan escenarios fantásticos y escenas cotidianas aún mejores. Ame nos cuenta el origen de su família, de la etnia Akha, y como se lo han montado para sobrevivir.
Un relato casi tan fantástico como horrible resultará la noche rodeados de cerdos y gallos que practican con las cuerdas vocales por si la aurora se les escapa. Finalmente, el último día de pateada monumental para terminar a las cuatro de la tarde, sudados però felices, bajo una cascada tropical en medio de la selva.
¿Quién me lo tenía que decir a mi que terminaría protagonizando un anuncio de Fa sin tener que teñirme la melena?




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