“Solo son piedras” defiende una voz joven y aflautada en medio del bar de la guesthouse delante de sus colegas que le increpan para visitar Angkor el día siguiente. “¿20 dolares por un día?, ¿40 por tres? No, lo siento. Puedo pasar dos o tres días con este diner”. Y, acot seguido, pide un par de cervezas más al camarer y comenta la posibilidad de ir a un bar de copas.
Ofuscado por las palabras de un desconocido me despido de mis compañeros de mochila y carretera para citarnos al día siguiente en los templos de Angkor.
¿Sólo piedras? Levantate a las cinco y coje un tuktuk para ver el amanecer en Angkor Wat (la mayor construcción religiosa del mundo). Pasea por debajo de las sombras de arboles centenarios y pierdete un momento por los laberintos de cada uno de ellos.
Sientate encima de las piedras, solo piedras, y parate a observar batallas navales en las ruínas de Tha Preak mientras la selva canta a tu alrededor. Deja que todas las caras de Bayon observen tus movimientos mientras te quedas embobado viendo como los Xams conquistan Angkor en los murales de sus paredes. Quedate sin aliente subiendo y bajando escaleras empinadas como montañas y riete un rato viendo como todo un grupo de turistas se para en Tha Prhom como si fuera el único templo que valiera la pena después que se gravara allí Tomb Raider.
Alquila una bici y pedalea, uno, dos y trenta y cinco kilómetros. Descubre los templos más pequeños donde no para nadie. Monta una tertulia con amigos al lado de las ruinas e imagina con los que te acompañen como hubiera sido vivir en este mundo fantástico de templos olvidados. Cierra los ojos y transportate a la piel del portugues Diego de Couto al redescubrir Angkor en el siglo XVI en medio de la selva (aunque la gloria se la llevara un francés dos siglos después).
Vive Angkor y deja que todos esos que consideran que las ruinas son solo piedras se queden en casa. Por que, al fin y al cabo, cada uno es libre de hacer lo que le de la gana. Yo, por 40 dólares, he andado por la historia y me he sentido como un niño pequeño jugando a ser Indiana Jones. Si, lo admito, no me cruce con Lara Croft explorando la selva. Pero, ya se sabe, no se puede tener todo en esta vida!







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