Volviendo de Camboya, me planto en la embajada China de Bangkok y hago una de las mías liándola en la ventanilla de los visados. Para empezar, me doy cuenta en la entrada al pasar por el detector de metales que llevo dentro de la maleta la navaja suiza. Mi madre… Rebuscan en la mochila y la funcionaria no la ve (yo si…). Subo al segundo piso, pago extra por unas fotos donde salgo con el “pecho lobo” al aie y, finalmente, espero mi turno para ir a la ventanilla correspondiente. La funcionaria china coje mi formulario y me indica la casilla de la profesión. “Current job: journalism”.
-Usted necesitar carta de su medio para entrar en China.
-No, es que yo no trabajo para ningún medio. Estoy en el paro.
-¿Entonces por qué pone que es periodista?
-Pues por que es mi trabajo!
-Entonces necesita una carta de su medio!!
-Que no… Que es mi trabajo pero ahora no trabajo!
Imaginad esta conversación repitiendose como un bucle durante 15 minutos con una ventanilla en medio de 10 centímetros en un cristal blindado. En fin… Al final, cojo el papel, tacho periodista y asumo mi nueva profesión, unemployed, con toda la dignidad del mundo.
Saliendo de la embajada me enfrento a mi siguiente reto: comprar ropa. Si no me gusta ir de tiendas en Barcelona, imaginad en Bangkok. Es mucho más divertido, de acuerdo… Durante las cuatro primeras horas! Pero cuando pasan y solo has visitado dos centros comerciales enormes, gigantestos, los hermanos grandes del Corte Inglés (tiene hasta Lamborginis y Ferraris en la quinta planta!) me desespero… Paso de los centros comerciales para ricos, a los de falsificaciones (desengañemonos, los que interesan a mi bolsillo) y dos horas más… AGHHH… Y no compro nada por que me quiero esperar a tener el visado en mis manos. ¿Y tanto sufrir para qué? Pues por que necesito ropa! En Beijing están a cinco grados bajo zero y no me puedo plantar con bañador y camiseta en Tiannanmen!
Agotado, decido posponer las compras y me voy hacia la guesthouse. Llego a Khao San Road donde me para un hombre gigantesco de religión sikh. Con su turbante y barba de yogi (los pensadores, no el oso de Yellowstone) me dice que me adivinará el futuro y que si lo acierta, yo le pague lo que quiera… Divertido, acepto. Necesito algo que me aleje los centros comerciales de la cabeza.
El hombre empieza a decirme que de aquí dos años conoceré a una chica que se llamará Monica (¿Bellucci? Me pregunto interiormente) y tendré dos hijas y un hijo, dos de los cuales seran gemelos. No seré rico (que novedad…), pero la felicidad llenará mi vida y mi hogar (Bien, vamos por buen camino). Para que me lo crea, me dice que me adivinará el nombre de mi madre, mi edad, cuantos hermanos tengo y el nombre de mi exnovia. Si lo acierta… yo le tendré que pagar 5000 baths (100 euros al cambio!).
Ok… Empieza todo un ritual para un simple juego de manos y papeletas que paso de contaros aquó. Al final, abro el papel que tenía en la mano y, respuestas correctas! Con la mala suerte, que le he pillado. Me rio y le digo, muy bien, te pago 50 baths y el hombre que se hace pasar por un santo barón se cabrea, se pone en pie en toda su inmensidad de guerrero sikh y me dice con una sonrisa hierática que le he dado mi palabra y que, tranquilo, si no tengo el dinero, que vaya al cajero… Yo tambien me levanto, cojo los 50 baths que ya le había dado y le espeto que no necesito pagar para creer en mi propio futuro. Y me voy. Mecagüen… Y yo que quería relajarme después de los centros comerciales!
Ando indignado hacia la guesthoues, soñando con una ducha, leer, descansar los pies y, para qué negarlo, pensando qué pasaría si de aquí cinco días me cruzara con Monica Bellucci en el aeropuerto de Beijing.


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Tu, unemployed… abriga’t!!!!!
Petons
M.
Ja, ja, ja!!!! Pobreeeeee!!! Deix estar la mònica que segur que és una fresca!!!! ja, ja, ja!!! I per fresca la de Beijing… sí, esta nevant, amb tot et recomano que et compris la roba mínima, si vas al silk market de peking ho trobaràs tot molt millor de preu, hauràs de regatejar com mai a la teva vida… però val la pena!!!
Molta bona sort amb els xinesos… omple’t de paciència que la necessitaràs… però a gaudir dels parcs a primera hora del mati, son meravellosos!!!
Cuida’t!
Fani