Kamasutra

Apsara

“Isn’t sex, my friend. Is life. Is god. Is India” Un guía indio instruye una pareja de australianos de mediana edad que visitan la India como si alguien les hubiera invitado a hacer de extras en la siguiente peli de Indiana Jones. El guia señala una de las inumerables figuras de decoran los templos de Kahurajo, construidos alrededor del año mil por la dinastía Chandela. Una familia que uno presupone más que agradable al observar la copía picapedresca de un penthouse de hace mil años. Las deidades indias comparten muros y altares con apsaras (una especia de ninfas en la India) algo más que sensuales y parejas convirtiendo el acto sexual en algo parecido a un deporte de riesgo. Kamasutra. Mientras en Europa nos dedicabamos a pintar pantocrátors, este gente esculpía manuales de sexualidad a sus templos… Si es que a cada época uno ha de escojer el continente adecuado para reencarnarse.

Kahurajo es la representación de arte más increible de esta vertiente de cultura hinduísta. Una cultura donde el amor y el sexo toman un papel importante que no se desata de los dioses. Una conjunción de sexo y divinidades que traspasa fronteras y hace que en todas las librerias de Occidente uno pueda encontrar las versiones más variadas del Kamasutra, con caras de dolor del comprador al descubrir determinadas posturas y una inevitable afirmación de “Cuanto nos queda para aprender!”.

Una admiración por el libro sagrado (¿Quién no puede considerar sagrado el sexo?) que puede hacer que olvides cual es la situación real de la moralidad en la India. Y es que cuando sales del templo te vuelves a encontrar la misma imagen tradicional de la India. Hombres. Vayas donde vayas, por la calle solo verás hombres y pocas mujeres, normalmente bien cubiertas con vestidos tradicionales y saris preciosos. Vestidos de mi y una noches que deslumbran solo dejando al descubierto miradas llenas de la magia de Oriente, pero también de tristeza. Y no puedo dejar de preguntarme por que se habla tanto del machismo en los países árabes y todos olvidan la Índia. Que son más de mil millones de personas.

Indian girl

Profundizar en el machismo en la India es una de las tareas que estoy desarrollando los últimos días y estoy flipando. La justificación de los hombres para tener la mujer y las hijas encerradas en casa suele ser el miedo a la violación por parte de algúnotro hombre indio. La prostitución, en cambio, está absolutamente aceptada como válvula de escape lógica a lo que tienes en casa. Y es que según ellos mismos afirman un 95 por ciento de los matrimonios continuan siendo concertados por la familia. Y que dure!

Así lo defiende un chico de 21 años con quien hablo hoy, Shiva, quién me asegura que aunque haber tenido relaciones con varias turistas jovencitas, el quiere casarse con una chica india. La que escoja su familia. Por que sus padres le conocen y sabrán escojer bien. Por que, si no, a ver ¿Cuantos divorcios hay en tu país y cuantos en el mío?

Intento contar nuevamente con un hombre indio la igualdad de sexos que existe en Europa. Pero no funciona. P Ique en India es diferente. Chocando entre una sana veneración al sexo y un machismo que hace presuponer que en esta parte del mundo solo tiene orgasmos un 50 por cientro de la población.

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